Diamantes eternos

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Diamantes para siempre, estas palabras aparecen en todas las campañas de empresas que se dedican a vender joyas con diamantes, principalmente anillos de compromiso y son las principales a tener en cuenta cuando se hace marketing de diamantes pero, ¿dónde o cómo comenzó esta historia?. Seguir leyendo........

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Frances Gerety era quien en 1948 ideaba las campañas de la firma De Beers, (que entonces tenía el monopolio del comercio mundial de diamantes) la empresa se preparaba a lanzar al mercado nuevos productos de joyería. Frances debía presentarse a una reunión de directorio con una idea que fuera como mínimo "interesante". La noche anterior a la reunión estuvo garabateando unas ideas que no le convencían mucho, incluso antes de acostarse pensó que lo que había hecho apenas podría calificarse de " simplemente bien"
Al otro día y finalizada la reunión a Francis le quedó claro que nadie del directorio era muy entusiasta con su presentación, pero a falta de otras fue escogida para la nueva campaña.

De Beers hacía constantemente campañas para evitar que la gente se desprendiera de sus anillos, pulseras o cualquier otro producto que llevase diamantes. Su objetivo era simple: a menos oferta sus precios continuarían en ascenso o como mínimo no descenderían.
Al poco tiempo se dieron cuenta que aquellas palabras coincidían con el sentimiento empresarial de la compañía, al ser los "diamantes para siempre", es decir eternos, eran comparables con las relaciones entre las personas y no sería una  buena idea desprenderse de ellos.
Para calcular el impacto económico de estas palabras basta decir que en 1930 el gasto medio de un anillo de compromiso era de un mes de sueldo, por supuesto que hablamos del sueldo de un alto ejecutivo, clientela a quien apuntaba la firma.
Cincuenta años después las palabras usadas eran "¿no son dos meses de sueldo un precio pequeño a pagar por algo que durará para siempre? "

Actualmente la campaña utilizada por De Beers en los EEUU para vender anillos de compromiso es agregar junto a la imagen las palabras, "regala dos meses de sueldo"
En aquellos años De Beers sabía perfectamente que el diamante en si mismo no era un producto considerado valioso, como si lo eran el oro o la plata, nadie estaba realmente interesado en comprar diamantes para regalar, pero gracias a sus atractivas campañas de marketing logró lo que hasta entonces no era más que una quimera en el mundo de la publicidad, empezar a comercializar valores.
Sus campañas convencieron a muchas personas de alto poder adquisitivo de que un matrimonio no estaba completo sin un anillo de diamantes.

Antes de ellos la mayoría de las empresas del mundo se dedicaban a fabricar productos, empaquetarlos y venderlos. Ellos crearon valor a partir de la nada.

Hoy De Beers ya no tiene el monopolio en la comercialización de diamantes, pero todos saben que aquella idea creó un mercado que mueve a día de hoy cerca de 100.000 millones de dólares por año y se encuentra -pese a las crisis- en constante expansión.

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